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Niños y policia

Con fútbol un policía hace olvidar la guerra en Puerto Venus

Esta noticia la extraemos del periódico El Colombiano, nota que fue publicada por este medio el día 14 de agosto del presente año y en la cual resalta un caso de éxito de un estudiante de nuestra institución.

En una población golpeada por más de 10 años por la violencia, un patrullero de la Policía, Camilo Álvarez Montes, trata de que los niños no vuelvan a la época del terror y todo gracias a una escuela de fútbol.

En una población golpeada por más de 10 años por la violencia, donde el frente 47 de las Farc, comandado por alias “Karina” y “Rojas”, era la máxima autoridad de la región, un patrullero de la Policía, Camilo Álvarez Montes, trata de que los niños no vuelvan a la época del terror y todo gracias a una escuela de fútbol.

“Llegue con mi hijo a Puerto Venus, corregimiento de Nariño, como padre soltero y viendo que los niños estudiaban por la mañana y el resto del día deambulaban por todo el pueblo, me nació la idea de crear la escuela de fútbol. Y a raíz de una materia que estoy viendo en la facultad de sicología, de la Fundación Universitaria Católica del Norte que se llama Infancia y adolescencia, me dije que estos niños se tenían que mantener ocupados en cosas sanas”, afirma Álvarez, patrullero de la estación de ese corregimiento del oriente antioqueño.

La idea de este uniformado es patrocinada por personas del municipio de Nariño y llegó a prosperar hasta ser considerada, por los pobladores de Puerto Venus, como una iniciativa que le arrebata niños a la violencia y a la guerra.
“Monté la escuelita de fútbol con mi hijo y niños que oscilan entre los 8 y 14 años. Ellos están en la edad donde el balón, el fútbol y el deporte es esencial y básico para un futuro. Iniciamos ese semillero el 15 de enero de este año con 20 niños y a los 8 días ya eran 40. Personas de buen corazón del municipio de Nariño, nos donaron 40 uniformes y se vienen realizando competencias en Arboleda, Pueblo Nuevo y en Nariño. Llevamos casi 6 meses con esta escuelita y todo ha funcionado muy bien”, aseguró el uniformado.

Lo de exaltar en esta escuelita es que se formó de la nada, por el buen corazón de este y 14 patrulleros de una estación de Policía ubicada en un corregimiento que queda en el rincón del Oriente antioqueño. Pues nadie conoce Puerto Venus, ni quieren conocerlo. Es tan pobre y alejado, y tan hundido entre las montañas que el mismo Estado lo abandonó, pues no hizo presencia por más de 10 años cuando era manejado en su totalidad por la guerrilla.

“Son niños de muy escasos recursos económicos. Estamos esperando con ayuda de la Policía Nacional el coronel comandante del departamento y el comandante de estación, implementos para poder dotar la escuela en su totalidad. Porque hasta ahora no se sabe nada. El apoyo que tenemos de la Policía es el del sargento, que nos brinda el espacio muy escaso para el entrenamiento de los niños. Pues para nadie es un secreto que él lo hace por la comunidad, porque los niños estrenan cada tres días, luego de que tengo que hacer la amanecida”, asegura Álvarez.

Este patrullero trabaja hace más de 12 años en la Policía, nunca ha sido ascendido, y desde el 4 de enero de este año llegó a Puerto Venus a cambiarle la cara a los niños, que hoy encuentran en su escuelita un motivo para soñar con figuras como James Rodríguez o Radamel Falcao, y en una oportunidad que los saque de tajo de la dura realidad que les tocó vivir a sus padres.
“Llegué a Puerto Venus, luego de trabajar en una comisión Helicoportada en Briceño, Antioquia, donde perdimos a un compañero en el Plan Pistola, fueron seis meses bajo una violencia bastante latente”, afirma Álvarez, que espera que esta escuela sea motivo para un mejor futuro de los niños.

“Así se rescaten uno o dos niños, que puedan salir adelante con el deporte y que no se consuman en el alcohol, las drogas o la guerra, en un corregimiento que fue tan golpeado por la guerrilla, ya es mucho decir. Sacándolos de la violencia envolviéndolos con el deporte, el estudio, la cultura vamos a lograr mucho. Pero si los dejamos abandonados, como están en este corregimiento, si dejamos la gente olvidada la historia se volverá a repetir. Mire que los cabecillas de la guerrilla y las bandas criminales han nacido en municipios pequeños y corregimientos, donde la gente ha sido aislada y abandonada por el Estado. La idea es que estos niños así el destino no les tenga deparado un buen futuro, por lo menos ellos puedan labrarse un buen futuro”, concluye el uniformado.

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